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¿Debería Panamá sumarse a la lucha contra el cambio climático?



«[…] es importante que las políticas ambientales y los acuerdos internacionales sean consensuados de técnicos, más allá de burócratas o activistas que buscan proyección internacional sobre resultados tangibles «

Discutido desde las reuniones de líderes mundiales, como la Asamblea General de la ONU que se llevó a cabo del 21 al 27 de septiembre, incluso en las universidades de nuestro pequeño país, el cambio climático es, sin duda, el tema más comentado y debatido de nuestra generación. en materia ambiental. Ni siquiera el deterioro de la capa de ozono en los años ochenta alcanzó tanta relevancia y repercusión.

De forma muy resumida, el cambio climático se refiere a las variaciones de temperatura en la Tierra y sus posibles efectos, que van desde la subida del nivel del mar por el derretimiento de los casquetes polares, hasta la alteración del comportamiento natural de los ecosistemas. . Esto ocurre debido a las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera y la capacidad molecular de estos elementos para retener el calor, el más común y utilizado como parámetro de medición, el dióxido de carbono (CO2). Anteriormente a este fenómeno se le llamaba calentamiento global, pero, debido a inconsistencias en sus datos y resultados, fue cambiando gradualmente de nombre, hasta llegar a lo que conocemos como cambio climático.

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En la comunidad científica, el debate hoy no es la veracidad o no del cambio climático, sino el grado de culpa / responsabilidad que tiene el ser humano en relación a este fenómeno, que en un principio podría parecer una discusión filosófica, pero su formulación es muy importante para comprender y medir la acción humana frente a este problema, a fin de evaluar la efectividad de las medidas de mitigación.

En este contexto, la pregunta que debemos hacernos es, ¿debería un país como Panamá invertir realmente recursos, tiempo y energía en un problema que claramente es provocado por países industrializados a nivel de China, India o Estados Unidos?

Veamos el panorama mundial: en el top 10 de los países que más Gases de Efecto Invernadero generan, en 1er lugar está China, luego Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania, Irán, Corea del Sur, Indonesia y Arabia Saudita. Desde el punto de vista de las ciudades, las cosas cambian un poco y de las 25 que más producen estos contaminantes, 23 son parte de China, responsable del 52% de las concentraciones de CO2 en la atmósfera, según Frontiers in Sustainable Cities, y solo dos (Moscú y Tokio) están fuera del país asiático.

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En Panamá, con una superficie de 75,517 km2, durante 2019 se emitieron a la atmósfera 11,634 kilotoneladas de CO2, con una generación por habitante de 2,75 toneladas. Países más pequeños, como Suiza (41.285 km2), emitieron 39.371 kilotoneladas de CO2 en el mismo año, a 4,57 toneladas / hab; Holanda (41.543 km2) emitió 276.785 kilotoneladas a 11,65 toneladas por habitante e Israel (22.145 km2) generó 68.329 kilotoneladas, a una tasa de 7,96 toneladas por habitante. Incluso la isla de Taiwán (35.980 km2), con la mitad de nuestro territorio, generó 276.785 kilotoneladas de CO2, más de 20 veces lo que se emite en nuestro país.

Analizando los datos, nos queda claro que las emisiones generadas en Panamá no representan absolutamente nada a la atmósfera, y es muy probable que lo que se genera en el país se diluya antes de incorporarse a la concentración mundial de CO2 (macroclima).

Viendo este panorama, ¿tiene sentido seguir liderando una delegación de representantes a cumbres en Europa para “mitigar el cambio climático”, comprometerse a ser “carbono neutral” y crear políticas nacionales basadas en esta directriz?

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Con esto no quiero decir que no debamos abordar el problema del cambio climático, pero sería más estratégico dejar de poner ese norte en nuestros objetivos ambientales y enfocarnos en problemas más reales en nuestro contexto, como el problema de la basura, la protección de los mares, la gestión sostenible de los bosques e incluso la preservación de especies amenazadas. Además, cuando hablamos de medio ambiente, todo está vinculado y abordar estos temas también sería una forma indirecta de «luchar» contra el cambio climático.

Entendamos algo, la forma en que abordamos un problema también es importante para poder estudiar los resultados. Por ejemplo, el hecho de que reduzcamos nuestras generaciones de CO2 en un 5% no significa necesariamente que hayamos mejorado nuestra protección de los arrecifes del lado caribeño o que se mejoró la gestión de recolección de residuos de la ciudad.

Por ello, es importante que las políticas ambientales y los acuerdos internacionales sean consensuados de técnicos, más allá de burócratas o activistas que buscan proyección internacional sobre resultados tangibles.

Ingeniero, auditor / consultor ambiental y gerente de Medio Ambiente. Secretario General del Colegio de Ingenieros Ambientales de Panamá (Ciapan).

Por Susana Villanueva