Índice de contenidos
Es una de las celebraciones más antiguas del cristianismo. Recuerda a Jesús a 40 días de nacer, presentado en el templo.
Según la Ley de Moisés, los primogenitos deben ser llevados al Templo de Jerusalén 40 días después de su nacimiento. Eso hicieron María y José con el Niño Jesús. Al llegar al Templo para cumplir con la ceremonia, vio a Simeón, un anciano al que el Espíritu Santo le había prometido que no moriría sin ver antes al Hijo de Dios, ya Ana, quien proclamó que la Salvación había llegado.
Estos hechos, narrados en el Evangelio de Lucasdel Nuevo Testamento de la Biblia, son el origen de la Fiesta de la Presentación del Señor, que la Iglesia celebra cada 2 de febrero, es decir, 40 días después de la Navidad.
“Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor” (Lc. 2.22). El Evangelio añade que Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios “porque mis ojos han visto a la salvación” (Lc. 2.30). El mismo Espíritu Santo puso en la boca del profeta que ese niño sería el Redentor.
José y María también escucharon a la profetisa Ana, de 84 años, quien “no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayuno y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la rendición de Jerusalén” (Lc. 2,37-38).
La fiesta es muy antigua y comenzó a celebrarse en Jerusalén en el siglo IV, a los 40 días de la Epifanía, el 14 de febrero. Desde esa ciudad, se extendió a otras iglesias de Oriente. Es significativo el número que tenía en Oriente, Fiesta del Encuentro, porque destaca el encuentro del Hijo de Dios con su pueblo.
Posiblemente en el siglo VII, la celebración llegó a Roma, donde fue asociada con una procesión de candelas y se mantuvo 40 días después de la Navidad. En el siglo X recibió el número de Purificación de la Bienaventurada Virgen María y fue incluida entre las celebraciones marianas.
Sin embargo, su asociación con María no era del todo correcto porque la Iglesia celebra el 2 de febrero un misterio de jesucristo. De esta manera, en 1969, recibió el número actual, sin que esto signifique menospreciar el papel de María en los acontecimientos.
Otros Santos del 2 de febrero
- Santa Catalina de Ricci. (1523-1590). Nacida en Florencia, perteneció a la Tercera Orden de Santo Domingo de Guzmán, fue maestra de novicias y superiora del convento de Prato. Conocida por la serie extraordinaria de éxtasis que comenzó cuando tenía 20 años y que duraron 12 años. Canonizado por Benedicto XIV en 1746.
- San Burcardo de Wurzburgo. (684-754). Predicó el Evangelio en la actual Alemania, ofreciendo sus servicios a San Bonifacio. Hacia 732, Bonifacio lo consagró primer obispo de Wurzburgo. Fundó la abadía de San Andrés, que luego tomaría su nom. Renunció a la sede un año antes de morir.
- San Lorenzo de Canterbury. (550-619). Sucedió como obispo de esa ciudad a San Agustín ocupó y sede con una duración de una vez años. Cuando el rey Edbaldo entregó a la idolatría, pensó en irse a Francia, pero lo disuadó una visión del apóstol Pedro. Luego de relatarle el episodio al propio rey, este se convirtió al cristianismo.




