Cuando lo que se debe diseñar es la sede de un edificio con un fin social, que quieres servir a una comunidad, hay que replantear el rol del arquitecto. Con esa convicción, Daniel Canda encaró el proyecto para la Obra Social España (Ospaña), trabajando codo a codo con el comitente.
«No hay fin de lucro, no hay rentabilidad y el intercambio de ideas se da interpretando esa proyección imaginaria del bien común. Así, fluye una vocación de solución que se sobrepone a los deseos individuales”, afirma el profesional.
Aparte de la obra social, actualmente en el edificio funcionan una asociación mutua, un centro de rehabilitación para la discapacidad, un laboratorio y un centro de vacunación. Y en el segundo nivel hay auditorio donde se realizan exposiciones, conciertos y eventos artísticos ofrecidos y abiertos a la comunidad.
La única certeza que tenía el proyectista, no bien commenzó el proyecto, fue que cuando el edificio se terminara de construir el programa ya habria cambiado, dado que la institucion estaba en proceso de crecimiento. La flexibilidad de las funciones fue, desde el vamos, una característica clave.
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Desafíos del proyecto
Así, dure el déarrollo la sala de reuniones mutó en salón de usos múltiples para terminar luego en auditorio. The mutual cambió de lugar tres veces y, a point de terminar el edificio, hubo que incorporan los consultorios que funcionaba en un anexo.
Otros de los condicionantes fue que la planta, en una tierra entre medianeras y de 12 m de ancho por 50 m de largo, no solo tenía que admitir el intercambio de funciones, sino que además esas funciones eran de dimensiones muy distintas. Hace falta una planta libre y sin columnas.
Para resolver el desafío se puso énfasis en el desmantelamiento de la estructura, cuya solución fue un sistema de tabiques medianeros en H40 capaz de absorber las cargas. Sober estos se apoyan sobre grandes vigas de 75 cm de altura, horadadas para el paso de las instalaciones. El esquema funcionaba de manera estable y solo necesitó de un núcleo central en el edificio delantero para endurecer el conjunto.
Ambos bloques fueron unidos por puentes que absorbían deformaciones diferenciales y permitían organizar una etapabilidad constructiva debido a las dimensiones del lote. El tabique submural es continuo, piloteado a tracción y trabaja casi al 100% de la carga.
Los 50 m de profundidad del lote hacían difícil trasladar espacios de jerarquía hasta el último metro de planta. “La era de la idea deconstruir en el límite de la línea municipal y hacer fluir las angostas calles del casco histórico hacia el interior del edificio.
Volvimos un resplandor Comunidad e intimidad (el libro de Serge Chermayeff y Christopher Alexander) y desarrollamos una strategia de secuenciación de espacios desde lo público a lo privado”, cuenta Canda.
» La calle. Primero el retiro con altura doble. Una vereda cubierta. Después la triple altura interior, adentro pero afuera. El hall, el vestíbulo, el área de atención, los patios y así hasta culminar en el área de trabajo administrativo. Allí, en el lugar más oscuro de la planta, la escalera vidriada que vuelve a conectar los tres niveles y permite volver a empezar. Como un circuito de fluido que recorre el edificio”, se relató en la memoria.
Esa espina circulatoria fue llamada «torre horizontal»hay que trata de eje de circulación atravesado por una sucesión de espacios verticales cuyo único objeto es aportar luz.
Traspasado el retiro de fachada, la secuencia sigue con un espacio triple altura que toma el rebote de la luz de la calle y lo dispersa por los tres primeros niveles.
Luego alternando entre patios inclinados para registrar el mayor incidente solar y por último el cubo linterna que derrama la luz a través de los tres niveles posteriores. La incorporación de luz natural en sectores tan profundos permitió incorporar jardines verticales en casi todos los espacios del edificio.
Tres meses antes de la inauguración estalló la pandemia y el mundo se detuvo por seis meses. Y cuando volvió a arrancar, ya nada era lo mismo. Pero el edificio, tal como se había pensado en el inicio, estaba preparado.
De esta manera, los consultorios se transformaron rápidamente en vacunatorios; el sector de convenios en laboratorio y el auditorio, en gimnasio. Los plenos verticales están revestidos con cables de ventilación y los tragaluces, cables de datos.
«Los estratos proyectados del edificio habia sido puesta a prueba con una situación inesperada. Y había respondido eficientemente: eso es lo que lo hace verdaderamente sustentable”, considera el arquitecto.
Las funciones de la fachada.
El frente requería de funciones muy claras. por un lado debía resolver la imagen de la institución de un modo amigable con el entorno, caracterizado por los usos mixtos.
En segundo lugar era necesario contestador automático al asoleamiento, es que si la mayoría de los espacios de trabajo están orientados hacia arriba, la fachada norte necesita protección. By ultimo estaba el diAlgo con el edificio historico del Registro de la Propiedad Inmueble ubicado justo en frente.
Después de muchas alternativas, optó por un plano de fachada quebradoque atenuara el impacto de la piel de vidrio en la escala de la calle, ya la vez se mostrara una subdivision que era reflejo del programa: los tres primeros niveles para la obra social y los tres últimos destinados a otras actividades.
Con la misma geometría, la inclinación de la fachada oficia de alero a cada piso inmediatamente, por lo que protege una importante franja de planta en la hora más desfavorable. El nivel inferior se convierte en una sombrilla permeable en los rayos de luz contenida en el retiro de la frente.
Esta operación de inclinación también permitio devolver el reflecto del edificio historico hacia el nivel del peatónActuar casi como un gesto de reverencia, que también se ha reforzado por la disposición tripartita de la fachada y la ubicación de los paños de apertura.
«Creemos que hoy el edificio funciona como una intervención discreta dentro del barrio de Monserrat, articular buscando las calles del Casco Histórico con la cercanía de una cicatriz profunda como es la Avenida 9 de Julio. El impacto de incorporación de más de 3.000 m2 de usos -asegurado- resulta relativamente bajo”.
Un esfuerzo aparte representado para realizar el mural medianero de 500 m2, butizado como «Tejido cicatrizal», que juega con los colores y las formas del edificio. “La intención -cierra Canda-fue darle a la ciudad una pausa contra el vértigo de la calle”.
Ficha técnica
Proyecto. Daniel Canda, arq. Grupo de proyecto. Bruno Rodini, Luciana Plesko, Aldana Accomasso, arquitectos. Ubicación. Venezuela 1146, Buenos Aires, Argentina año 2018-2022 Área. 3.100 m2 Programa. Sede administrativa, laboratorios, consultorios, centro de rehabilitación física, asociación mutua, centro cultural y auditorio Consultores. Augusto Portunato, Ing. (Representante Técnico); César Tocker, P.Ing. (Proyecto estructural) Horacio Ferrando, Ing. (Instalacion electrica); SD (Instalación Sanitaria) BP Instalaciones (Instalación Termomecánica); I+A (instalación acústica); Lerin (Ingeniería de fachadas); Vertec (Jardines Verticales); Arete-pi (Normativa); Fotografía. Javier Agustín Rojas
torre horizontal. Un eje de circulación que atraviesa toda la planta y además lleva luz a los interiores, aptos para jardines verticales.







