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El asombroso caso del hombre que bebía 20 litros de agua al día para no morir, aunque eso podía matarlo



Paradojas de la vida, un hombre estuvo obligado a beber 20 litros de agua por día para no morirse. Sin embargo, ese hecho indispensable para él podría haberlo matado.

Se trata de un arquitecto alemán, llamado Marc Wübbenhorst, que sufre una rarísima diabetes insípida que hace que siempre tenga sed porque orina en exceso.

La enfermedad provoca que los riñones de Wübbenhorst, que tiene 42 años, eliminen los líquidos casi tan rápido como los bebe, lo que significa que su cuerpo no retiene agua.

El peligro es que puede deshidratarse rápidamente, lo que puede conducir a hiperosmolalidad, hipernatremia y, potencialmente, la muerte

Wübbenhorst, que trabaja en un despacho de arquitectos, ni siquiera puede dormir más de un par de horas antes de necesitar rehidratarse.

Si no lo hace, experimenta síntomas de deshidratación extrema, incluidos mareos y confusión. Apenas puede pasar sin beber agua nada más que una hora.

Sin embargo, ahí no termina el martirio del arquitecto. Sucede que beber cantidades excesivas de agua es peligroso ya que puede hacer que el agua llene el cerebro, lo que podría matarlo.

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El riesgo de muerte es constante por intoxicación por agua, lo que médicamente se conoce como hiponatremia. Beber demasiada agua en un corto período de tiempo puede hacer que los niveles de sodio en la sangre caigan en picado, lo que puede ser fatal.

«Quiero que la gente conozca esta discapacidad y haga correr la voz. Tengo sed todo el tiempo», contó el hombre, que es originario de Bielefeld.

El arquitecto debía tomar 20 litros de agua al día para no morirse.El arquitecto debía tomar 20 litros de agua al día para no morirse.

«Mucha gente nunca ha oído hablar de ello. Incluso he tenido médicos que han tenido que investigarlo», agregó Wübbenhorst.

«Podía beber 22 litros de agua al día. Solo podía estar sin agua alrededor de una hora. Después de eso tenía problemas con mi concentración. Empezaba a tener fiebre y perdía la orientación», explicó.

Desde siempre conviviendo con la enfermedad

EsoWübbenhorst heredó la enfermedad de su madre, que también la padecía. Los médicos le detectaron la condición desde el momento que nació.

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Así su vida siempre fue un «estar preparado». «Siempre llevo una bolsa con botellas de agua, de esa manera también puedo rellenarlas si se me acaban», contó.

«De vez en cuando te encuentras en una situación complicada. Una vez estuve mucho tiempo atrapado en un tren y me quedé sin agua. Eso me dejó mareado y con fiebre. Al final alguien de la estación me ayudó».

Y añadió: «Monto a caballo, pero no puedo practicar deportes como el fútbol o correr, ya que consumen mucha energía».

«Para mí la sensación es como no beber durante dos días y luego tomar un sorbo de agua».

Wübbenhorst también contó que: «Puedo beber alcohol, pero no lo hago. Por mi condición podría beber tres botellas de vino y no me afectará».

«No puedo dormir más de dos horas durante la noche. Necesito ir al baño con regularidad y también me levantó para tomar más agua».

La medicación que lo ayudó: ahora «solo» toma 7 litros de agua al día

La enfermedad de Marc Wübbenhorst es incurable. Pero un medicamento le trajo mucha ayuda.

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Esa medicación logró que el hombre necesite beber mucho menos agua que antes. Ahora «apenas» toma siete litros de agua diariamente, aunque todavía resulta demasiado para una persona normal.

Otro de los beneficios que le trajo la medicación es que puede dormir más horas corridas. Según explica, «ahora duermo hasta cuatro horas seguidas».

Para él, agregó, estos son hitos importantes en el camino hacia una vida que vale la pena vivir.

Por Susana Villanueva