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El crimen de Aínsa: a cadaver in a pozo, una vidente y el chicle que no tenía ADN



31/12/2022 a las 13:40

HEC


Carlos Viscasillas fue asesinado, tenía 24 años, en 1995, pero su muerte solo destapó una red de drogas

Carlos Viscasillas Coronas ella desapareció 28 de diciembre de 1995 cuando iba de camino tiene un pub de Aínsa (Huesca), tras un largo día de trabajo en el hostal de sus padres. Tres dias despues fue hallado muerto en el interior de un pozo. Su asesinato permitió desarticular una rojo de tráfico de drogas en la comarca del Sobrarbe, pero no dar con el autor de un crimen que formó parte de la gran lista de casos sin solucionador en Aragón. Una vidente y un chicle en el lugar en el que parecía el cadáver llenaron de esperanzas a una familia que vio archivarse el caso hasta en tres ocasiones por falta de pruebas.

Eran las 23.30 horas del jueves anterior a la Nochevieja. Carlos, a young man querido en el municipio oscense en el que su familia regentaba la pensión Pirineos, salió del negocio y acudió al bar La Parrilla, donde estuvo con otros jóvenes de la localidad hasta que, solo, salió in the direction of the Cadillac pub. Nunca llego hasta alli.

La Guardia Civil activó un dispositivo amplio para dar con su paradero. Trabajaban con la premisa de que este joven no podia haber ido muy lejos pues no le gustaba sufrir en los cheques que no eran conducidos por él. El rastreo no dio sus frutos hasta la mañana del 31, sobre las 09.30 horas, cuando dos cazadores de Boltaña dieron aviso a la Benemérita de la presencia de sangre en la conocida finca del Doctor Pla. La vieron el sábado por la tarde, así que bien en un primer momento pensaron que podrían tratarse de un jabalí. Saber acordar cuando fueron conscientes de la alarma que había extendido en la zona.

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Cuando los agentes del instituto armado se asomaron al pozo confirmaron el peor de los finales: Carlos Viscasillas yacía muerto flotando sobre el agua. Cuando sacaron el cadaver vieron que su cuerpo presentaba espalda heridas de bala, una de ellas mortal. Fue un disparo a bocajarro. Tras matarle, el autor o autores salieron a toda marcha del lugar, imprimiendo en el suelo unos rodamientos de un todoterreno. también se dejan un chicle mascado junto al pozo. El pozo en el que fue hallado el joven llevaba más de dos años sellado con unas chapas y un candado que fue roto para poder destaparlo. Las planchas metálicas que impedían el uso del mismo estaban tiradas en un lateral.

Todo ello hizo suponer a los investigadores que el sospechoso era alguien de la zona. Tanto por el tipo de vehiculo empleado como por el conocimiento de dicho pozo. Desde aquí, el chalet, situado en el término municipal de Boltaña, a tan sólo un kilómetro de Aínsa, es visible desde la carretera.

Revisión judicial

El primer reves del caso fue el mismo dia del hallazgo. La intensa lluvia que cayó borró las huellas que había dejado el coche, no podía ser analizado como hubiera sido normal. No obstante, tras extraer el cadáver, los investigadores vaciaron el pozo en busca de pruebas en el fondo del mismo.

La cara de esa moneda fue que tan solo transcurrieron tres días desde su desaparición al hallazgo del cadáver, por lo que el cuerpo no se había visto afectado por el agua sobre la que estaba. Esto permitió que el forense que le realizó la autopsia determinara que fue asesinado a las 01.30 horas de la madrugada del 29 de diciembre. es decir, escasas horas despues de que se perdera la pista a este joven ainsetano.

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Pronto la Guardia Civil planteó la hipótesis de que detrás de este crimen podría estar un asunto de rogas. Los agentes encargados de las pesquisas llegaron ha ingresado que Carlos Viscasillas habia estado de vacaciones en Cuba unos meses antes de ser asesinado y que pagó parte del viaje con la venta de cocaína. Un negocio del que, al parecer, se quería mesir, si bien no le dejó. De hecho, el mismo día del crimen hubo un importante movimiento de diferentes sustancias en Aínsa y municipios adyacentes, especialmente venta de éxtasis.

El 10 de enero se producirán las primeras detenciones. Fue al mismo tiempo que se hizo una requisa de escopetas y armas en el municipio para que los especialistas en Ballística pudieran determinar si alguna de ellas fue empleada en el crimen. El resultado fue negativo.

La Guardia Civil llegó a precisa de los servicios de una vidente

Hasta diez jóvenes llegaron a ser arrestados por un delito contra la salud pública, tan bien el ajuste de cuentas que sobrevolaba en las mentes de los investigadores no pudo comprobarse y, por tanto, ninguno de ellos fue detenido ni juzgado como autor del asesinato. Todos quedaron en libertad tras declarar en ese momento, no arrojar luz en relación con la muerte de Carlos, amigo de alguno de ellos.

Aunque no se sentaron en el banquillo por el crimen, sí lo hicieron por el trapicheo de cocaína y éctasis en la comarca de Sobrarbe. La Audiencia Provincial de Huesca condenó, en 1997, a un total de 16 años de prisión e indemnización de 4 millones de las antiguas pesetas a nueve jóvenes. De todos, resaltaron CJSB, alias Epi, que colgante el juicio reconoció haber comprado a Carlos Viscasillas 14 gramos de cocaína procedente de un alijo comprado en el viaje a Cuba junto a tres amigos.

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tirar de la toalla

El mismo día de la sentencia, la jueza de Boltaña que instruyó el caso tiraba la toalla y dio por concluida la instrucción sin encontrar sospechosos. Antes de estos archivos, la Guardia Civil se encontró con el empleo de una vidente para ver si les arrojaba algo de luz. En términos concretos, recurriremos a los servicios de Montserrat Casona, quien acudió al pozo acompañando a varios agentes.

Allí, según publicó este diario en aquel mes de julio de 1996, la mujer entró en trance y tuvo una visión del crimen: Vio la intervención de varias personas jóvenes a las que llegó a decribir. Non debido de nada y eso qu’incluso llenó de esperanza a la familia de Viscasillas, que sintió dolor en el primer portazo legal que recibió en 1997, reabriéndose a instancias de la familia en 1998, si bien volvió a ser cerrado. Fue tal la desesperación de los Viscasillas Coronas que llegaron incluso a pedir que el caso lo asumiera la Policía Nacional ante la falta de resultados del instituto armado. Pero este cuerpo benemérito nunca dejó de investigar y en 2002 desplegó la conocida operación Moriscos que dijo como supuesto autor delito a Epi, aquel joven que dijo que la víctima el había entregado cocaína.

Para los agentes había suficientes indicios como para sentarsele en el banquillo, pero la Fiscalía dedicó no acusar entre otras cuestiones porque el ADN del chicle que apareció junto al pozo no coincidió con el de CJSB Al final el caso volvió a sobreseerse, llegando el empeño de saber quién mató a Carlos Viscasillas al Tribunal Constitucional. Allí la familia, representada por el abogado Enrique Trebolle, recibió otro portazo. El crimen quedó sin autoría conocida.

Por Susana Villanueva