Acercamiento entre los dos grands parties tras meses de ruptura | El PP requiere garantías por escrito al Gobierno de que la reforma para eliminar el término «disminuidos» no se convertá «en un circo» y que ninguna enmienda de sus socios prosperará
Dado que todos los puentes entre el Gobierno y el principal partido de la oposición parecían rotos por el naufragio de sus negociaciones sobrias el Consejo General del Poder Judicial, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, ofrecieron el primer acercamiento sustancial en masas Los dos están de acuerdo reformar el artículo 49 de la Constitución para sustituir el término “disminuidos” por “personas con discapacidad”. Una reclamación de las principales asociaciones que pretenden esperar una vez por todas. Hay un principio de acuerdo, pero el PP necesita garantías para seguir adelante.
Gamarra el trasladado conoció al interlocutor ese mensaje con total claridad. Primero, la necesidad de adecuar el texto final de cómo quedará el artículo 49 a lo que dijo el Consejo de Estadomejorando la redacción que salió del Consejo de Ministros en mayo de 2021. PP y PSOE vieron de acuerdo en que el pacto será entre los dos grandes partidos y el resto de grupos parlamentarios se aherirá. “Pero ese será el texto. No cabe nada más”zanjan fuentes populares.
Según explica las mismas fuentes a este diario, el principal temor del PP es que abri el melón constitucional implica “un círculo” de peticiones y enmiendas. De hecho, los socios del Ejecutivo tienen registradas unas cuantas. El PNV, por ejemplo, pide una disposición adicional que incluya el “derecho a decidir” de Euskadi en un “ejercicio pactado con el Estado”, eliminar la atribución a las Fuerzas Armadas de la función de garantizado el ordenamiento constitucional y la integridad territorial de España e incluso eliminar el artículo 155. También hay otra enmienda de Compromiso sobre el Derecho Civil valenciano qu’implica tocar la disposición adicional segunda de la Constitución.
En ese sentido, el PP quiere «garantías claras» del Gobierno de que mantendrá una raya a sus socios en esta reforma y que ninguna de esas enmiendas saldrá adelante. El verdadero objetivo de los populares seria sacar adelante texto claro y conciso sobre el artículo 49 sin nada más. Pero esas enmiendas ya están registradas. Como mínimo, explicando las fuentes populares, manteniendo la convicción de que ninguna de esas peticiones quedarán atendidas. El PP querría que los grupos las retiraran.
En realidad, el PP consideró que debía ser coherente con una de sus principales críticas a la labor legislativa del Gobierno: la idea de que en cada decreto o ley que se impulsa acaban yendo asuntos que nada tienen que ver con el objeto original de la norma, pero que sirve para cumplir con las exigencias de los distintos grupos. «No podemos entrar en este juego. La reforma constitucional sostiene que ceñir exclusivamente a este tema. Y nuestro lo tienen que garantizar».
Esa es la duda ahora. Bolaños no está muy convencido de que se puede cumplir con las garantías que demande el PP. Los conservadores, sin embargo, creen que hay distintas fórmulas, incluidas por escrito, que implicarían dejar fuera todo lo demás. La reivindicación es pactar un texto con el PSOE, firmado por ambos y que no pudiera sufrir ninguna modificación. Y que el resto de grupos se pronuncia sobre ello.
El fantasma del referéndum también ha sobrevolado la tensión del acuerdo. El PP llevaba días trasladando un mensaje de pesimismo para la posibilidad de que Unidas Podemos y el resto de grupos que apoyen al Ejecutivo puedan para plantar un referéndum después de la reforma. El artículo 167 de la Constitución dice que tras acometerse una reforma de la Carta Magna, esta podrá someterse a referéndum para su ratificación cuando así solicite una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras (Congreso y Senado) dentro de los quince días siguientes consiguió la aprobación.
Los populares rechazaban la idea de que la socio-minoría o la suma de los más pequeños grupos de izquierda pudieran impulsar este referéndum en un contexto político como el actual. Bolaños dejó claro en la sesión que el Gobierno respalda reformarlo en los términos que planteó el PP y que tampoco ven necesario consultarlo. Precisamente anunció que abriría las conversaciones al restaurante de grupos para buscar consenso y tener esas garantías. Esas conversaciones, en todo caso, son insuficientes para el PP, que sigue mostrando recelos.
De hecho, el grupo popular reconoce que aún habrá que esperar unas semanas para ver si realmente hay o no acuerdo. Alberto Núñez Feijóo ya llevó la reforma del artículo 49 a su premierra reunión como líder nacional con Pedro Sánchez en Moncloa el pasado abril. En junio, una propuesta formal tras reunirse con el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), principales impulsores de la reforma. Pero los meses pasaron y no hubo avances entre las dos fuerzas, hasta esta misma semana.

