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El régimen sirio en el punto de mira de una denuncia por tortura ante la Corte Internacional de Justicia



El Palacio de la Paz, que alberga la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Países Bajos, 18 de febrero de 2019.

El régimen sirio, torturador en serie: la acusación no es nueva, pero ahora se presenta ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Holanda y Canadá han presentado una denuncia contra Damasco ante este Tribunal de la ONU, encargado de dirimir las disputas entre Estados. Esta denuncia, fechada el 5 de junio pero presentada ante la Corte el 12 de junio, explora el amplísimo espectro de atrocidades atribuidas al régimen de Bashar Al-Assad. Ambos estados se basan en la multitud de informes de la ONU, incluidos los de la Comisión Independiente de Investigación establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

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Siria “ha utilizado detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos, incluida la violencia sexual, y desapariciones forzadas o involuntarias para intimidar y castigar a opositores políticos y disidentes y sus familias”, alega la denuncia. Abogados de ambos países denuncian las torturas sufridas en las cárceles del régimen. Califican la violación y la violencia sexual como tortura, con la intención de hacer confesar, castigar y humillar. Otra vez torturas, ataques químicos contra civiles. La denuncia conjunta de La Haya y Toronto argumenta que el aparato político y de seguridad sirio ha definido la tortura como una práctica estatal, desde el nivel local hasta«en los más altos niveles de gobierno».

A la espera de una declaración sobre el fondo, un procedimiento que podría llevar años, los dos estados están pidiendo a la Corte que tome medidas inmediatas. La Haya y Toronto han juzgado a los jueces para que ordenen a Damasco que detenga inmediatamente la tortura, indemnice a las víctimas y permita la entrada al país de observadores y médicos independientes.

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Una decisión con valor diplomático

Se espera que las audiencias se celebren en los próximos días. La Corte no cuenta con fuerzas policiales para hacer cumplir sus decisiones. Solo puede nombrar a algunos para el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero su decisión tendrá valor diplomático. “Para el régimen, todo lo que vaya en contra de la normalización es malo. Probablemente estarán irritados, dice el investigador y profesor de la Universidad de Amsterdam, Ugur Ümit Üngör. Y cuando vemos cómo la Liga Árabe da la bienvenida al regreso del régimen, y Bashar Al-Assad se daba la mano como si nada, es bueno que los Estados cooperen y decidan que debe devolver cuentas”él añade.

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El inicio de este procedimiento data de septiembre de 2020. Fue iniciado por Holanda, país anfitrión de la CIJ, así como por la Corte Penal Internacional, con el objetivo de reforzar el papel de La Haya como capital de la justicia internacional. Durante casi tres años, los Países Bajos, a los que luego se unió Canadá, se comunicaron con Siria sobre el tema de la tortura, a través de sus embajadas en Ginebra y Abu Dhabi. Las dos partes intercambiaron más de 66 notas verbales.

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Por Susana Villanueva