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Bruselas busca reducir en siete años un 30% la cantidad de comida que se desperdicia
El 78% de las premios de vestir de la UE no se recicla ni se reutiliza y cada ciudadano tira al año 12 kilos de ropa y calzado
Europa sigue decidida a terminar con el masivo derroche de comida y de ropa que caracteriza a los países de la unión. Además, la Comisión Europea presentó esta semana un paquete legislativo para promover la economía circular y la alimentación y los tejidos sostenibles. El objeto es doble: obligar a los Estados miembros a que reduzcan el desperdicio de comida y que incrementen la reutilizacion y el reciclaje de las llevar a vestir.
Estas dos propuestas tendrán que negociarse con el Parlamento Europeo y con los Estados miembros, con el objetivo de cerrar la normativa definitiva antes de las elecciones a la Eurocámaraque tuvo lugar en junio de 2024.
Desechos alimentarios
Las cifras son tan gigantescas como indignantes. Cada año se tiran 59 millones de toneladas de comida en la UE, que equivale a 131 kilos per cápita y supone el 10% de la producción total de alimentos. Al mismo tiempo, 36 millones de personas no pueden permitirse un menú de calidad la mitad de los días, según datos de la Comisión Europea.
Toda esa comida que acaba en la basura tiene un impacto climático, pues representa el 16% de las emisiones de gas de efecto invernadero por el sistema alimentario de la UE y Supone además un despilfarro de recursos en forma de agua o energía con gran impacto medioambiental.
es por ello que el Ejecutivo comunitario quiere corregir esa realidad instaurando metas legalmente vinculantes para los países.

En concreto, Bruselas propone que para 2030 haya una reducción del 30% per cápita en la pérdida de alimentos en supermercados, restaurantes y comercios y otro 10% en el ámbito de la fabricación y el procesado, con una cláusula de revisión en 2027, informó Efe.
Esta metas se inspira -aunque rebajan- los Objectivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que estipulan una reducción del 50% del desperdicio mundial de alimentos al final de la presente década, y requerirá cambios en el comportamiento de los consumidores.
Bruselas ofrece directrices, asesoramiiento e intercambio de buenas prácticas, pero también invita a las capitales a desarrollar estrategias de prevención para evitar el desperdicio de alimentos, como ocurre ya en países bajos, francia y alemania, y sigiere legislaciones e impuestos incidentales.
Terminar con el derroche de ropa
La segunda pata de la propuesta se centra en ecologizar el sector textilel cuarto sector con más impacto medioambiental y climático, tras la alimentación, la vivienda y la movilidad, con el objetivo de «impulsar las inversiones en reutilización y reciclaje» y garantizar «la aplicación del principio de quien contamina paga», dijo en rueda de prensa el comisario europeo de Medioambiente, Virginijus Sinkevicius.
En las noticias, el 78% de los tejidos empleados en la Unión Europea no separan, reuse ni reciclan, sino que acaban en vertederos o incineradoras. Y cada año se tiran en la UE 5,2 millones de toneladas de ropa y calzado, es decir, unos 12 kg por habitante.
Pesa que los Estados miembros de la UE ya están obligados a establecer recogidas separadas de residuos textiles desde el 1 de enero de 2025, la Comisión quiere ahora profundizar en esa senda y proponer una ‘Responsabilidad Extendida del Productor obligatoria y armonizada’ para todos los textiles en all Estados miembros.

Estos bocetos ya se utilizan en otros productos, como envases o baterías electrónicasSe supone que los productores tenderán a cubrir el costo de la gestión de los residuos, lo que generará incentivos para la reducción y aumentará la circularidad del diseño de los productos iniciales enfocados a la reutilización y el reciclado al término de su utilidad.
Para establecer cuánto tendrán que pagar, se establecerá una clasificación ajustada en función del desempeño medioambiental del tejido bajo el principio de “eco-modulación”.
Esa tarifada podría encarecer unos 12 céntimos de euro por una camisetapor ejemplo, aunque «la propuesta no fija el nivel de la contribución, sino el marco legal».
Bruselas, que también prohibirá que los tejidos desechados se envíen a terceros países sin reglas ambientales equivalentes, espera que este sistema fomente la investigación y la innovación en materiales textiles, dentro de una ambiciosa agenda ecológica para este sector. “Crear oportunidades para ahorro de costes para los ciudadanos que elijan la moda ‘vintage’ y atemporal en lugar de la moda rápida«, dijo Sinkevicius.
Tejidos verdes
La UE adoptó en marzo de 2022 un estrategia sostenible para el textil, antesala de una serie de normas que buscan alinear al sector con la obligación legal de reducir las emisiones de CO2 en un 55% en 2030 con relación a los niveles de 1990.
Esa hoja de ruta se ha ido desplegando en distintas piezas legislativas, entre las que la más emblemática es la Directiva de Ecodiseño, que está concebida para todos los sectores, pero se fija especialmente en el textil, identificado como una prioridad por la opinión pública.
Actualmente en negociaciones en el Consejo y en el Parlamento Europeo, la Directiva de Ecodiseño busca que los productos se diseñen pensando en la circularidadSe decide que sean duraderos, reparables, seguros y reciclables y se prevé prohibir la destrucción de textiles y no tomar los vendidos.
Asimismo, la Comisión Europea lanzó en marzo una propuesta para acabar con el “ecopostureo” en el etiquetado confuso o falso y se espera que el Ejecutivo haga pública en las próximas semanas una iniciativa para limitar la liberación de microplásticos al medioambiente en el ciclo de vida completo de los productos.
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Contacto de la sección de Medio Ambiente: Crisisclimatica@prensaiberica.es

