Índice de contenidos
Al menos 2.000 millones de personas en todo el planeta depende de un lago o embalse que está desapareciendo
Mas de la mitad de los grandes lagos del mundo están perdiendo agua. El clima climático está agravando lo que el consumo humano exacerbado ya había comenzado. Estas grandes reservas hídricas, ya que depende en gran medida de la población mundial, están menguando y con ello, la posibilidad de poder contar con este recurso a largo plazo. Así lo ha anunciado un grupo internacional de científicos en un artículo publicado en la revista ‘Science’, en el que, gracias a un exhaustivo trabajo de recopilación de datos históricos por satélite, han podido reconstruir el volumen de los grandes lagos del mundo a lo largo de las últimas tres décadas. “Esta es la primera evaluación integral de las tendencias y las variaciones desencadenantes del volumen de los lagos a nivel mundial”, asegura y principal autora de este artículo, Fangfang Yao, del Instituto para la Investigación en Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado Boulder (CIRES, por sus siglas en inglés). Para llevar a cabo este estudio, el equipo de investigación, formado por las universidades de los estados de Colorado y Kansas (EEUU), Francia y Arabia Saudí, desarrollaron una nueva técnica para medir los cambios en los niveles de agua de los casi 2.000 lagos y embalses más grandes del mundo. Una cantidad que representa al menos el 92% de todo el agua oculta en el planeta.

de ellos, 12 hilos de perfume español: Iznajar, Puente Nuevo (Andalucía), Serena, Cíjara, Valdecanas, Alcántara (Extremadura), Almendra, Ricobayo (Castilla y León), Yesa (Navarra), Buendía, Alarcón (Cuenca) y Mequinenza (Aragón). El estudio muestra que 8 de los embalses estudiados en España se están secando, tres no muestran ninguna tendencia significativa y sólo uno se está llenando, el de Alarcón. A través de los datos recopilados en un período comprendido entre 1992 y 2020, los investigadores diseñaron un modelo capaz de cuantificar y observar tendencias de almacenamiento de agua en estos lagos. Específicamente, el equipo recuperó fotografías satelitales de 1972 lagos más grandes en la Tierra. Recogió, además, información sobre el nivel de agua del nuevo altímetro que se encuentra en contrabando adherido a los satélites, y redujo la incertidumbre comparando datos con información histórica sobre caudal. Mientras, para aquellos lagos que carécían de registros históricos, el equipo logró medir el agua llevada a cabo en las últimas décadas con otros métodos. Así fue como podemos concluir que el 53% de los lagos del mundo había experimentado una disminución de su caudal. Se trata de una pérdida equivalente a todo el caudal del lago Meads, el embalse más grande de Estados Unidos. Esta tendencia negativa se repite tanto en zonas áridas como húmedas, lo que da a oír que el problema de la sequía está mucho más extendido de lo que se creía.

Además, no es un problema único de los grandes lagos, pues también ha ocurrido con los embalses. Y así, al menos dos tercios de los más grandes han perdido una cantidad de agua significativa. Sólo mejoran los que están lejos de áreas despobladas
Aunque la mayoría de los lagos están muriendo de sed, hay un 24% que se incrementó sobre el volumen de agua guardada. Sin embargo, en esos casos hay un factor común que les permite mejorar su situación y es qu’todos ellos tienden a situarse en áreas despobladas. De hecho, esta tendencia se observa en el interior de la meseta tibetana o en las grandes llanuras del norte de América del Norte, así como en las áreas con nuevos embalses, como las cuencas de los ríos Yangtsé (China), Mekong (Sudeste asiático) y Nilo (África del Norte). En España, el único embalse en una tendencia positiva es el de Alarcón, en la provincia de Cuenca. Detrás están, según Yao, el clima climático y consumo humano exacerbado de aguadonde hay filtraciones de agua que se dan en al menos un siglo de grandes lagos. 2.000 millones de personas afectadas
Una diferencia de los ríos, los lagos nunca han estado demasiado bien monitoreados, pesa a ser estos últimos los que proporcionan más agua a la población humana. Para los investigadores, esta información pormenorizada debería suponer un aliciente para la gestión hidráulica. “Si el consumo humano es uno de los factores determinantes para la disminución del almacenamiento de agua, podemos adaptar las políticas para reducirlo”, insiste el ingeniero Ben Livneh, coautor del autor y miembro de CIRES. Y no es un problema baladí. Una cuarta parte de la población mundial –es decir, 2.000 millones de personas–, vive cerca de un lago que se está secando, donde aumenta la situación de emergencia hídrica. Además de los científicos, existe una necesidad urgente de incorporar tanto el consumo humano como el cambio climático en la gestión sostenible de los recursos hídricos. Solo así seremos capaces de afrontar la retroalimentación climática que se presente.
Estudio de referencia: https://www.science.org/doi/10.1126/science.abo2812Mapa que muestra la situación de cada lago y embalse del planeta: ……..Contacto de la sección de Medio Ambiente: Crisisclimatica@prensaiberica.es

