Dor siete años del día, Milagro Sala, líder del movimiento social Túpac Amaru, ha sido detenida arbitrariamente en la provincia de Jujuy, Argentina, debido al hostigamiento judicial del gobernador local, Gerardo Morales. Esta tenencia es parte del contexto más amplio del desarrollo de estrategias para ley (“guerra legal”) en América Latina, es decir, el uso de las instituciones judiciales para la persecución política.
Esta “guerra legal” se caracteriza por una sucesión de juicios fabricados sobre la base de múltiples cargos, por el nombramiento de jueces para modificar la composición de los tribunales locales y por la corrupción de testigos. De origen indígena colla, Milagro Sala ha sido sensible desde su adolescencia a la miseria extrema de los barrios marginales.
Convertida en activista sindical, en 1991 fundó la organización Tupac Amaru, que lleva el nombre del último Inca rebelde torturado por la Corona española, y logró dos hazañas: alimentar a niños en barrios abandonados distribuyendo lo que se convertiría en el legendario «vaso de leche» – expresión copas de leche designar por extensión las estaciones de distribución de leche y otros alimentos básicos fundadas por la asociación; y empleador de adolescentes drogadictos, mujeres maltratadas, marginados para asegurar la distribución.
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Ciento veinte cooperativas de producción autogestionadas
Distrito por distrito, ciudad por ciudad, las acciones solidarias cobran impulso y se organizan en cooperativas. Al enterarse de esta iniciativa, el presidente argentino Néstor Kirchner ofreció a Milagro Sala subsidios estatales, los restantes modestos, destinados a la construcción de viviendas sociales en reemplazo de los cuarteles en las favelas.
En 2015, la organización contaba con 80.000 miembros: sus militantes, los tupaqueros, trabajaron día y noche para construir decenas de viviendas a un costo infinitamente inferior al esperado. Construyeron así 8.000 viviendas, varios dispensarios, escuelas, espacios culturales y deportivos, y pequeñas empresas productoras de bienes (ferretería, materiales de construcción, carpintería, etc.).
Se fundaron unas 120 cooperativas de producción autogestionaria, dando trabajo a los habitantes de los barrios más pobres y convirtiendo a Tupac en el tercer empleador de la provincia. Gracias a esta acción unida, la asociación y sus líderes devuelven al pueblo la identidad y la dignidad perdidas.
Fin de la autogestión en la provincia
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