«Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas». La frase es de el principado, el libro de Antoine de Saint-Exupéry que el 6 de abril cumplió 80 años. Es menos conocido que «Lo esencial es invisible a los ojos» o «Si vienes, por ejemplo, a las 4 de la tarde, empezaré a ser feliz desde las 3». O «No era más que un zorro como a cien mil. Pero lo hice mi amigo ya ahora es único en el mundo».
Tanta cita viene al caso porque las frases asi, que conmueven e illuminan a la vezhis una de las claves de la permanencia de la obra, que aún vende un millón de ejemplares en el mundo, como indico Clarín Lo anoté para el cumpleaños.
Pero, además, lo de las orugas da el puntapié para recordar cómo nació el libro. La idea de que el piloto perdió y conoció la amistad con el chico del asteroide B-612 surgió cuando Saint-Exupéry cayó con su aeronave en el Sahara.
Sabe que será un piloto experto. Por eso, vino a vivir en la Ciudad de Buenos Aires en 1929, como director de la sucursal de la Compañía General Aeropostal (cuya oficina estaba, escaleras arriba, en el Pasaje Roverano, Avenida de Mayo 560).
Sin embargo, fue después de la quiebra de esa empresa, exiliada en EE.UU. tras la invasión nazi en Francia, cuando creó El Principado. estaba deprimido. «Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol…», escribe.
Luego se unió a la resistencia francesa y en 1944 fue dado por «perdido en acción». No supo del exito de El Principado. «Y cuando te hayas consolado (siempre se encuentra consuelo) estarás contento de haberme conocido», vale recordar, a modo de despedida.
A reconocer emociones y sentimientos se aprende. Sí, no, es fácil. Lo sabemos bien los padres de niños chiquitos, que tanto los vemos ensayar reacciones, pasar de la risa al llanto, probar gestos y volver a frustrarse. Esa debe ser otra de las razones de la vigencia de El Principadoaparte de la belleza.
JS


