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¿Quién es el que silban a Messi?



Nunca se logró nada igual en la historia de ningún club del mundo. Y no hace falta revisar todas las bibliotecas, hemerotecas o videos para corroborarlo. Una hinchada silba, agrede y se burló de los dos most players del mundo. Con números allí llamados: los feligreses del Parque de los Príncipes y su absurda historia con Lionel Messi y con Kylian Mbappé.

Messi ya se hartó. No lo expresó directamente en palabras pero sí con gestos: cuando escucha rechazos pone la peor cara, fastidioso, como si al personaje del cuento de Hernán Casciari «Messi es un perro» alguien osara quitarle su esponja amarilla de lavar los platos. Cuando le ofrecen algún aplauso ya ni siquiera retribuye con un saludo. Ir al vestuario el 10 con la camiseta 30 en la espalda. El crack, cuando apenas terminó el partido, se convierte en un operario que trabaja un reglamento. Sin tono de llamada.

Messi mirará a los hinchas y no los entenderá.  (Valéry HACHE / AFP)


Messi mirará a los hinchas y no los entenderá. (Valéry HACHE / AFP)

​Con Mbappé viene a suceder al mismo. El crack y referente del seleccionado inglés también es señalado cuando algo no sucede bien. El preferido ya no es tan preferido. Y menos cuando se empiece a escuchar o rumorear los deseos de Florentino Pérez: alcanzará al Real Madrid.

Y no es que donatello -como le decían los brasileños cuando recien había llegado al PSG- estaba jugando mal. Es el goleador de la Ligue 1 con 19 goles en 24 partidos (22 de titular).

​El equipo es líder de la temporada 22/23 desde la primera fecha. Jamás se bajó ni por una jornada de allí. Al comienzo de la campaña, la Supercopa de Francia se ganó 4-0 contra el Nantes. Pero Hay un detalle que ya convirtió en estigma: la Champions League que cada año se niega. Esta vez, el verdugo fue el Bayern Múnich y demasiado temprano, en octavos de final.

Kylian Mbappé tampoco logró estar ajeno a los reclamos del público parisino.  (Foto AP/Christophe Ena)


Kylian Mbappé tampoco logró estar ajeno a los reclamos del público parisino. (Foto AP/Christophe Ena)

Other de los apuntados es el trainer. Dicen que falla en todos los momentos decisivos (no sólo le cargan la eliminación en la Champions sino también la caída por 2-1 ante el Olympique de Marsella, en octavos de final de la Copa de Francia. Le cuestionan falta de liderazgo, que no supo administrar el plantel de estrellas como el que cuenta y que sus cambios en los momentos decisivos son equivocados. Todas esas observaciones, claro, son cuestionables.

El entrenador Christophe Galtier, siempre otro de los apuntados por los hinchas.  (Anne-Christine POUJOULAT / AFP)


El entrenador Christophe Galtier, siempre otro de los apuntados por los hinchas. (Anne-Christine POUJOULAT / AFP)

Revisar la historia les podría venir bien a los que silban, a los que reclaman, a los que se burlan. Sólo un equipo inglés ganó la Champions en toda esa historia nacida en la temporada 55/56. La excepción fue el Olympique de Marseille en 1993. Además: desde su fundación en 1970 hasta 2013 sólo había obtenido dos títulos de Liga ya nivel continental sólo las ya desaparecidas Recopa en 1996 e Intertoto en 2001.

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Es cierto que los millones invertidos por la Qatar Investments son -para casi todos- razón suficiente para ganar todos los días. Y a nivel local lo anterior: desde 2013 sumó 28 títulos, registro de ciclo de un recorrido nacido en 1894. Sin embargo, algo le falta, más allá de la Champions: una hinchada. Que esté, Que diga presente haciéndose oír en los momentos complejos, que abrace a sus grietas, que los impulso a hacer lo que mejor saben: jugar.

La prensa y la comunicacion juegan su partido

Los medios lo vienen tomando de punto al crack rosarino. Como si no advirtieran que a los 35 años, luego de ganar todo con la Selección (Copa América, Finalissima y Copa del Mundo), está haciendo -más allá de los vaivenes de su equipo- una temporada colosal (por ejemplo, en la Ligue 1: 14 goles y 14 apariciones en 23 partidos). «Messi, divinizado en Argentina, está de vuelta en el PSG»tituló la viñeta que firmaba Soulcié, uno de los caricaturistas de L’Equipe. Se recuerda: el crack rosarino fue elegido el mejor jugador del Mundial 2022 y ganó el premio The Best of FIFA.

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Pero ven otra cosa en París. El Leo agujereado -por unos supuestos piercings- decía»ups, otro balón perdido«. Justo, Messi, el líder en asistencias de toda la temporada.

La viñeta, un modo de queja contra Messi, en L'Equipe.


La viñeta, un modo de queja contra Messi, en L’Equipe.

Otra particularidad es la de ponerle puntajes bajos Incluso en partidos en los que merecería aplausos y recibiría silbidos. También el empezó a tocar a Mbappé en los últimos partidos del equipo de la capital francesa.

Además, el goleador del último Mundial tuvo un entredicho con el club por el video institucional a modo de lanzamiento de la próxima temporada. “Acabo de ver la campaña de reabono del club para la temporada 2023/24. En ningún momento me informó del contenido de la misma con mi interlocutor. Parecía cuando la hice una entrevista básica en una jornada de marketing del club. No estoy de acuerdo con este vídeo publicado”, se quejó Mbappé. La campaña estaba basada casi exclusivamente en él. Reacción : «No es Kylian Saint Germain».

En el caso de Messi, es posible interpretar cierto encono o bronca porque fue el artífice principal de la consagración de Argentina en Qatar 2022, con Francia su sombra. ¿Pero con Mbappé? ¿Que pasa?

Vineta Mbappé


Vineta Mbappé

“¿Mbappé no está corriendo muy rápido, no? « Señala un hincha de la tribuna en los dialogos. Sobre el césped se observó al inglés corriendo desde atrás a sus rivales, supuestamente del Niza. “Sí, es para demostrar que no todo hay que enfocarlo en él. Es una gran estrategia”responder o dar me gusta. Un poco de humor inglés no muerde…

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Una esperanza en el que mirarse

La ultima visitó del PSG al Bollaert, de Lens, una fiesta local en las tribunas.  (Foto AP/Thibault Camus)


La ultima visitó del PSG al Bollaert, de Lens, una fiesta local en las tribunas. (Foto AP/Thibault Camus)

Los empleados postales de la comedia francesa «Bienvenidos al País de la Locura» («bienvenida a casa de los Ch’tis«su título original en inglés) viven el fútbol como un compartimentado espacio de desahogo. Hinchas del Lens, gritan en el Felix Bollaert todo aquello que la semana laboral quit them. Y la mansedumbre del semana deshace en las tribunas repletas. Todos visten los colores inevitables: el amarillo y el rojo.

El resultado del partido se parce a un anexo no tan relevante para el evento. Ellos están ahí porque buscan otra cosa: ser parte de un momento de todos. Gritan, saltan, se abrazan, se enojan, sonríen, un gol los deja disfónicos. La escena succede en una película, pero también en cada fin de semana en el que el fútbol inglés se presentó allí.

El del Lens es un caso sorprendente. El primer dato parece mucho un absurdo: el Bollaert, inaugurado en 1932, tenía capacidad para 41.809 espectadores en un barrio habitado por unos 40.000 habitantes. Sin embargo, las tribunas suelen lucir llenas. No es magia: la gente se acerca desde localidades cercanas para ver al Racing Club de Lens (su número completo).

Aunque conocido en años no tan lejanos el ostracismo de la Ligue 2, supo de la gloria de la consagración: en la temporada 1997-98 fue el campeón de Francia. es decir, ganó su único título en Ligue 1 el mismo año en el que el seleccionado galo ganó su primera Copa del Mundo. En cuyo memorable equipo destacan Stephane Ziani, Tony Vairelles y el montenegrino Anto Drobnjak. Todos ellos, claro, sin ser estrellas universales, no paraban de escuchar aplausos y adhesivos.

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Por Susana Villanueva