El lunes un compañero me preguntó sobre las redes sociales y la muerte de nuestra querida Delfia. Durante este tiempo he estado analizando todo, había querido escribir muchas veces, pero me planteé algunas cosas a pesar de la angustia y los sentimientos muy fuertes que estaba sintiendo. El miércoles, cuando apareció en Foco lo dicho sobre Delfia, obviamente sabíamos que no era una información, era un hecho plantado para dañar su credibilidad y sus aspiraciones. Me dejó una imagen por whatsapp, entonces empezaron a llegar los mensajes sobre el ataque. Le sugerí contarle todo, no porque tuviera que responder, sino porque como madre trabajadora podía decir la verdad, el sacrificio por su hijo Víctor, como lo haría cualquier mujer. El IFARHU no había pagado todo, ella asumió parte de los gastos, porque su hijo, como muchos, tenía el deseo de obtener un título superior. No tenía el cartel de Delfia Cortez cuando fue a postular, es Víctor De Jesús Castillo Cortez, nacido en Colón. Delfia era periodista 24 horas al día, 7 días a la semana, eso lo admiraba, las noticias eran su forma de vida, trabajaba para su hijo y nieto así como para la comunidad. Al ver los argumentos con los que explicaba todo supe que estaba afectada, la escuché por el celular muy diferente. A las personas sinceras no les importan los ataques, el caso es cuando mienten e involucran a un ser querido para destruir su reputación. Esto se está convirtiendo en un hábito. Cuando vi el último vídeo de Delfia el lunes, me rompió el corazón. No he podido superar tantas cosas. Esta mañana pude llorar del dolor que siento. Aquí hay libertinaje, supuesta media información, manipulación de los hechos y también hay instigación sin medir las proporciones del efecto que se ha provocado. Me pregunto, a pesar de las críticas. ¿Por qué hay silencio? Delfia era sindicalista, por eso hoy no existe una postura de lealtad y respeto hacia los periodistas. Y mi última pregunta sería: ¿Habéis visto alguna vez a un periodista despedido en este momento con los honores de un pueblo como Delfia? Dios exalta a sus hijos. El periodismo marcó un hito en Panamá tras su salida y no habrá voz social que pueda superarlo.>

