
Comienzan las clases y, necesito escuchar lo que tienen para desear decir sur la educación los directentes políticos que van a presentar en las próximas elecciones. La política kirchnerista excluye a la educación pública de las materias y le interesa estar solo por la posibilidad de adoctrinamiento. Hoy casi los chicos cursan una media jornada con el agravante de la pérdida de horas y días de clase. Según la Encuesta Nacional Escolar esas interrupciones fueron el doble en las escuelas públicas que en las privadas. Por si fuera poco, el gasto previsto para la educación en 2023 se ha reducido un 15% y lo convierte en el segundo más bajo de lacada después del 2020.
El aumento de la pobreza de nuestra sociedad, responsabilidad absoluta del gobierno, acentuó las diferencias. Los resultados del operativo Aprender difundidos por el Ministerio de Educación dicen que alrededor del 75% de los alumnos de 6to grado de primaria de los estratos altos tienen buenos resultados en lengua y matemáticas contre el 30% de los alumnos de los estratos bajos, y que solo el 70% de las chicas y el 60% de los chicos logran concluir el secundario, producto de la pobreza familiar.
Entendamos por favor que las sociedades más avanzadas, aquellas con una economía estable, seguridad en las llamadas y una esperanza de progreso son que poseen los pueblos más educados. Porque esos pueblos eligen mejor a sus directos, son implacables custodios para que cumplan con las leyes y ni se les ocurre reelegir a aquellos que los engañan. Entonces no es una casualidad que el kirchnerismo eluda esa responsabilidad. Y volviendo al principio. ¿Quién de los candidatos se anima a decirnos que la educación va a ser su privilegiada política de Estado? Para preparar y pagar mejores maestros, dotar de todas las herramientas posibles a los colegios y por sobre todo educar a las próximas generaciones en el valor de los principios y valores.
Matías Aníbal Rossi
matiasrossi2014@gmail.com
OTRAS TARJETAS
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Una «proscripción» que ven los fanáticos de CFK
La expresidenta Cristina Kirchner insiste en que la Justicia proscribió para presentar a las próximas elecciones, cosa que solo ven los fanáticos cristinistas, kirchneristas y camporistas. Se pueden sumar a esos, algunos trasnochados de países antidemocráticos de Latinoamérica, de Asia y Medio Oriente. Ellos la creen perseguida por «la Justicia, los medios hegemónicos y el Imperio», mientras que el resto, la mayoría, la saben condenada por corrupta.
Ante esa seuda proscripción, la susodicha condenada no presentó ningún cargo electivo dado que «más mafiosos no se consiguen». Y ella, forzosamente necesita más, debido a que los muchos que ya tiene demostraron ser funcionarios que no funcionan y como no consigue más prefere no mostrar.
Rafael E. Madero
rafamadero@hotmail.com.ar
Cristina y Macri, «candidatos necesarios»
Por el momento, los precandidatos en las principales coaliciones del país se limitan a dos líneas. En ese proceso, los líderes de ambos espacios (Cristina Kirchner y Mauricio Macri) no se han pronunciado. Transparentar sus deseos y abocarse a un enfrentamiento cara a cara contribuiría a una definitiva decantación de fuerzas. La remanida grieta que los atraviesa -y que a veces incentivan- se atenuaría.
Como actores centrales de la lucha futura, la ciudadanía sabría tiene que atenerse. Despejaría dudas acerca de quién acapara mayor favoritoitismo. El poder de ambas figuras encuentra explicación en las encuestas. Un recurso débil y aproximado para establecer la cuantía del núcleo duro qu’representan.
El veredicto de las urnas obraría como recurso balsámico. En la medida en que dicho sinceramiento demore, la influencia de los destacados políticos (nefasta o provechosa según quien la analice) caerá sobriamente a todos. Un jurado soberano se encargará de portar esclarecimiento y sensatez a tantos años de entredicho.
La república, en aras de la preservación de su salud, aguarda la solución cómica. Dependerá de los nombres que quieran protagonizarla.
Alejandro De Muro
demuroalejandro4@gmail.com
Controversias sopesan cómo combatir el narcotráfico
Se ha publicado qu’uno de cada tres hogares detectó venta de droga en el barrio. ¿Cómo es posible, entonces, que las autoridades judiciales y policiales no detecten nada? ¿Se trata de torpeza, inercia o complicidad? En cualquier caso, el resultado es lamentable y porque empeora día a día, con más tiroteos y crímenes.
El ministro de Seguridad (Aníbal Fernández) admite que en Rosario la guerra contra el narcotráfico está perdida. Si esto sigue así, pronto la Argentina toda será Rosario. Ahora, si es verdad que estamos perdiendo, ¿no será hora de combatir el narcotráfico y sus consecuencias de otra forma?
El problema es que toda innovación trae polémicas y controversias. Una seria controversia, por ejemplo, es sobre si deben o no intervienen las Fuerzas Armadas. Otras controversias se presentaron ante la posibilidad de legalizar no sólo el consumo sino también el tráfico de drogas, ya que mientras algunos se escandalizan ante esto, otros sostienen que traería una brutal caída de los precios de las drogas y sería un golpe mortal para los traficantes (recordando que la Ley Seca en EEUU fue un remedio peor que la enfermedad).
No sé cuál será la solución adecuada, pero no parece que se la que se está intentando ahora.
jose deym
deymjose@gmail.com
Sin clases, pesa «la mayor inversión de la historia»
Una nueva y triste circunstancia suma a la decadente situación en materia educativa en la provincia de Buenos Aires: la falta de provisión de agua y la deficiencia de ventilación adecuada en más de 30 escuelas del partido de La Matanza obligó a la suspensión del dictado de la última clases
Mientras la realidad expone a la sociedad estas falencias en materia edilicia, Axel Kicillof no cesa de pregonar falazmente en sus discursos sobre haber realizado “la mayor inversión en escuelas de la historia”.
Una vez más el gobernador demuestra que no ha leído aquella frase magistral de Mark Twain que reza: «Es mayor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda», salvo que lo haya hecho pero opte por mentir como lo hace con habitualidad.
Óscar Edgardo García
osedgar@yahoo.com

