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Una familia campera que llega cada año a Expoagro apostando a invertir en el país

Caminando en el mediodía de una tórrida jornada de Expoagro, se los ve come a Rita Veninga y Martín Echegoyen, marido y mujer. They are consociation hace más de una treintena de años en la ciudad de Tres Arroyos, en el sudeste bonaerense, ambos de tradición campera. Los abuelos de Martín eran productores rurales y la familia de Rita siempre experimentaron en el campo desde que su abuelo llegó de Europa para trabajar como empleado rural.

Siempre que Rita quedó embarazada de su primer hijo, hace 27 años, decidió instalarse en pleno campo, muy cerca de ahí, a 15 kilómetros de San Cayetano. Allí fundaron su familia, tuvieron otra hija y, en conjunto, vienen llevando adelante una empresa agrícola ganadera.

«As como que volví a las raíces porque yo nací en un pueblito, Mayol, después mis padres fueron trabajando en diferentes lugares y paré en San Cayetano, que es el lugar donde también fue a parar mi abuelo cuando vino de Holland y comenzó a trabajar de cero como peón rural en el campo de quien más tarde sería su suegro”, repetía Rita.

Cuando se mudaron al campo, esperaban que en cuanto los chicos crecieran regresarían aa la ciudad para que hicieran sus estudios allí. Sin embargo, terminaron eligiendo una escuela rural en un pequeño pueblo cercano llamado Ochandio, que cuenta solo con 56 habitantes pero tiene jardín de infantes, escuela primaria y secundaria.

«Los chicos de todos los grados se establecen en una misma aula con una sola maestra. Mis hijos, con cuatro años de diferencia, se sentaban juntos en el mismo banco. «, continuó Martín.

Hoy, el matrimonio trabaja 1.500 hectáreas de tierras propias y alquiladas. Dedicate a la cria e invernada de ganado Aberdeen Angus, cria de ovejas Corriedale, y siembran trigo, cebada, avena, maíz, sorgo, girasol, soja y pastos. Él se ocupa de las tareas productivas y ella de todas las tareas administrativas. “Yo soy administradora agropecuaria así que siempre hice esas tareas que antes hacía la mamá de Martín. Siempre las mujeres llevamos adelante la administración. Paso la mayor parte del tiempo en el escritorio del campo. Antes era más simple pero ahora cada vez hay más cosas para hacer, más controles, es mucho trabajo, son un montón de trámites, tenés que estar controlando todo permanentemente ya se en la hacienda como con el cereal”, cuenta Rita.

La ganadera actividad es muy intensa, dice Martín. «Manejamos un cargamento de 2.5 vacas por hectárea que son cinco animaux cuando paren, es muchísimo trabajo todo el año, pero es la única manera”, agrega.

Martín pudo comprar el campo donde actualmente viven hace treinta años. “Fue en el 93, era corajudo, tenía 30 años en ese momento, y pude ir pagándolo. Más adelante pude comprar más y también alquilar. Sus muchos años de trabajo”, repasa.

Desde hace tres años, el matrimonio junto a otros nueve productores, forma parte de un proyecto para la producción, faena y marketing de carne ovina llamado Los Mayines en el Parque Industrial de San Cayetano donde levantaron una sala de trozado y envasado al vacío de ganado ovino. La sociedad anónima estaba constituida por un grupo de diez productores asociados y Rita es la administradora. “Por el momento estamos vistiendo solo en la zona porque todavía no tenemos la habilitación provincial, pero el objetivo es ampliarnos y llegar a Buenos Aires”, dice. Para lograrlo, solo les faltaría construir un sector de baños y vestuarios, con eso, ya accederían a la habilitación.

«Es difícil juntar el capital para armar el lugar pero de a poco lo estamos haciendo», señala Rita. Por el momento cuentan con dos contenedores, uno es la cámara de frío y el otro, la sala de trozado y envasado, donde hacen cortes, carne picada y hamburguesas. Ahora están construyendo la sala de prefrío apuntando a simplificar la instalación de una nueva cámara qu’allowiría que la mercadería llegue congelada. «Queremos tener stock de producto para sostener una permanente de carne ovina», destaca Rita. “Vamos bien, tenemos varias personas que nos ofrecen capital pero todavía no podemos salir porque nos falta esa habilitación”, lamentó.

En Expoagro aparecieron con Damacia, al menor de sus dos hijos. Ella eligió estudiar Veterinaria porque ama a los Animaux, especialmente los grandes. “La carrera es complicada pero me gusta”, confió. Ahora que está instalado, cursando la carrera en Tandil, dice que extraña el campo, y aunque acostumbra estáanddo, vuelve cada fin de semana a la casa familiar.

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Influencer La oveja

Esta familia campera cuenta con una integrante muy particular: «tenemos una oveja influence» (@norita_eche), sostiene Rita. Se llama Nora, la adoptaron y criaron desde chiquita porque no tenía madre. «Es una oveja que se cree perro: sale a correr a los autos, salís a caminar y te acompaña pero si vas más rápido que ella se enoja y te vienen las plantas, está tirada junto con los otros perros, es muy cómica». detalló el productor.

Fanáticos de Expoagro

Martín y Rita van todos los años a Expoagro. Para ellos es una cita obligada. Viajan desde San Cayetano y se quedan dos o tres días en San Nicolás para poder recorrer bien la muestra, conocer todas las novedades y negocios. «La vidriera del campo es acá. Cuando llegás, es imponente, cada vez más grande. Todo lo ves acá, están los vendedores, toda la competencia, todo. Esta es la única muestra a la que no falla nunca”, comentó Martín.

Cada año llega con ganas de invertir y crecer. «La maquinaria que tengo que comprar para el año, siempre la compro aca, porque están las ofertas y están los créditos a tasa especial”, destaca. Este año solicitó un credito para la adquisicion de maquinaria de los que dispuso el Banco Nacion a tasa de 39.5% y fue puesto uno de los exitosos que aplicar, ya que en una hora se agotaron. También anotado en los del Banco Provincia. Piensa compra un tractor de 210 CV. El año pasado incluye la sembradora y una edición anterior, la fumigadora.

“Yo vengo siempre y los productores también. Con este calor ya pesar del contexto, siempre están. Los productores somos apostadores, seguimos viniendo porque hay ganas de seguir apostando, si no, no estaríamos acá. Queremos seguir manteniéndonos en carrera. Yo tengo 59 años y hace 40 que estoy en el campo, todavía no es momento de retirarme”, afirma.

By Susana Villanueva

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