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Los profesionales hablaron de las cosas más «salvajes» que vieron dentro del avión.
Una azafata y un piloto que trabajan en un jet privado revelaron lo que suelen hacer sus clientes millonarios cuando viajan en sus vuelos. Celebridades, politicos, miembros de la realeza. Ninguno, al parecer, le escapa a las excentricidades.
Un poco de contexto. Según Daily Mail, el piloto dijo que alquilar el avión que él maneja cuesta entre 3,200 y 6,400 libras esterlina por horalo que signifiea que un viaje de Londres a Nueva York, por ejemplo, sucio algo así como 80.000 libras (sumado el catering).
La azafata, por su parte, aseguró que hubo clientes que gastaron hasta 800.000 libras al mes en vuelos privados y que ella llego a recibir 1.500 de propina en solo viaje.
Ahora bien. No todo es color de rosa en los aires cuando se acompaña de este tipo de clientes. O quizas si dependiendo de quién lo vea.
Pasajeros ubicados
Las cosas más llamativas que suceden en sus vuelos tienen que ver con los extraños pedidos que suelen hacerles daño a los pasajeros a estos dos profesionales.
La mujer, por un lado, dijo que hubo quienes le pidieron que hicieran «bailar el avión». ¿Cómo? Querían que el piloto «hiciera que el avión oscile hacia arriba y hacia abajo para que el movimiento de rebote ayudara con su baile».
Y si les solicitaron qu’hicieran «bailar» el avión, también, obviamente, los invitaron a ellos a participar del baile. El piloto, por supuesto, nunca se sumo.
Otro pedido raro que suelen hacerles daño a sus clientes es que los sostengan colgantes las turbulencias -incluso a sus perros- para que no se caigan de sus asientos.
Sin embargo, la azafata dijo que lo more extravagant than the pidieron fue que no mirara a los ojos a los pasajeros ni les hablarasino que se comunicara solamente con su asistente personal.
Al piloto, en cambio, lo más al límite que le pasó fue tener que aterrizar en Australia para recoger à un prisionero que estaba siendo extraditado a los Estados Unidos. El hombre viajó rodeado por tres oficiales, lo que «fue un poco desconcertante».
El sexo y el alcohol tambien es moneda de cambio dentro de su jet privado.
En un vuelo, por ejemplo, un miembro de la tripulación describió a dos pasajeros «medio desnudos» revolcándose en sus asientos. Se dio cuenta porque lo llamaron y ninguno de los dos parecía haber apretado el botón con sus manos…
El piloto revela que las fiestas a bordo de los aviones son habituales algo y qu’a menudo estas se vuelven «muy salvajes«.




