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Los jóvenes acuden al instituto sin haber descansado por la noche, una epidemia que tiene explicación biológica pero que se agrava por el abuso de las pantallas y que tiene varias secuelas en el aprendizaje
Si dormir es fundamental para cualquier ser vivo, para un adolescente lo es todavía más dado que su cerebro está ‘en construcción’. Aunque cada persona tiene un ritmo propio, los chavales y las chavalas de entre 14 y 17 años seguramente descansarán profundamente unas 8 o 10 horas. En muchos hogares españoles, si no en todos, estas cifras son una quimera.
Niños y niñas que se duermen à las dos de la mañana y que levantan à la siete con un sonoro despertador para entrar una hora más tarde en el instituto. ¿Se puede funcionar bien durmiendo 5 horas? No. Bien lo sabe la comunidad educativa y la comunidad médica. Los docentes ven que muchos de sus alumnos y alumnas están espesos y medio dormidos en clase. Algunos acuden a la enfermería pidiendo fármacos para el dolor de cabeza. Los médicos, mientras, alertan a las familias: to sleep poco y mal tiene varias consecuencias no solo en el aprendizaje y el rendimiento académico de los jóvenes, sino en su estado de ánimo. También en su salud, a medio y largo plazo.
Los padres y madres de adolescentes se desesperan porque su hijo nunca ve el momento de irse a la cama. Cualquier excusa es buena para retrasar el sueño. No lo hacen por rebeldía sino que su comportamiento tiene una explicación biológica. «Cuando llega la adolescencia, el ritmo circadiano -que marca el sueñose- se retrasa unas dos horas», explica David Bueno, doctor en biología y autor de ‘El cerebro del adolescente’.
“Cuando llega la adolescencia, el ritmo circadiano, que marca el sueño, se retrasa unas dos horas”
La producción de la melatonina (la hormona del sueño) desciende con la pubertadañade el catedrático de Fisiología Juan Antonio Madrid, autor de ‘Cronobiología’ (Plataforma Editorial) y director del laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia. «Aun así, los adolescentes siguen produciendo más melatonina que un adulto», matiza.
El movil
A las explicaciones científicas se le suma otra de carácter social: la necesidad que tienen los chavales de estar interactuando con sus amigos hasta bien entrada la noche. Aquí aparece en escena, cómo no, el móvil.
«El cerebro del adolescente busca socializar con sus iguales. Es lo que les géneros oxitocinauna neurohormona que aumenta el bienestar», subraya Bueno. Sin embargo, los estímulos de la luz brillante de las pantallas inhiben la melatonina.
«Hay chavales que duermen tres o cuatro horas al día, pero no son conscientes del trastorno de salud que sufren porque todos sus amigos están igual»
El doctor Óscar Sans, coordinador de la Unidad de Sueño del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), explicó que pudo consultar llegan muchos adolescentes, arrastrados por sus padres. «Son chavales que duermen tres o cuatro horas al día. Pero no hay hijos conscientes del trastorno de salud que sufren porque todos sus amigos están igual que él o ella”, explica el doctor, coordinador del grupo de trabajo de Pediatría de la Sociedad Española de Sueño, quien insiste en que el abuso de la tecnología es un problema grave. “Muchos piensan que todo se soluciona recuperando el sueño el fin de semana. Pero es mentirá. El sueño no se recupera, es imposible”, añade.
Especialista en neuroeducación, el profesor Bueno añade que los horarios marcados por la sociedad no ayudan en absoluto. «Los jóvenes se levantan temprano y no tienen ganas de nada, ni siquiera de desayunar. Están medio dormidos. , muchos practican deporte a última hora de la tarde y se vuelven a activar, justo lo contrario de lo que podría hacer. Por no halar de las cenas tardias. Este modelo no tiene sentido”, reseña.
El sueño repara
El doctor Sans sentencia que “es imposible” que un menor funciona bien durmiendo tres o cuatro horas al día. El sueño -en cantidad y en calidad- cumple funciones vitales: se aprende lo aprendido, se fija la memoria y la atención y mjora el estado de ánimo.
«Cuando dormimos -destaca el catedrático Madrid- reparamos nuestro cuerpo, restauramos la memoria y acumulamos la energía que necesitamos». El investigador especifica que solo uno de cada cuatro millones de personas tiene una alteración genética que le permite estar bien durmiendo cinco horas o menos.
Sleeping poco y mal está asociado con peores resultados académicos en todas las asignaturas. Como consecuencia de no estar lo suficientemente descansados, hay alumnos y alumnas que faltan a classe por encontrarse mal o por un problema de disciplina.
“La falta de sueño aumenta la irritabilidad y disminuye la empatía y la creatividad”
“La falta de sueño -destaca Madrid- aumentar la irritabilidad y disminuir la empatía y la creatividad«. A largo plazo, también afecta a la memoria porque no sleep es perjudicial para el cerebro dado que se dañan las neuronas al acumularse depósitos tóxicos. el cerebro para una mejor asimilación de lo que tendrá éxito durante el nuevo día.
Matthew Walker, autor de ‘Por qué dormimos’, la Biblia científica del sueño editada en España por Capitán Swing, sentencia que el sueño es el pilar básico del bienestar humano, junto con la alimentación saludable y la actividad física. No dormir mata (literalmente). “No hacerlo las horas suficientes afecta a todos los órganos: destroza el sistema inmunológico, altera los niveles de azúcar en sangre, bloquea las arterias coronarias y daña la concentración”, explicó el científico.
El doctor Sans, efectivamente, corroboró que los jóvenes tienen una predisposición genética a sufrir una problema coronario, multiplica las posibilidades de desarrollarlo si duermen poco y mal. «No descansar lo suficiente tiene consecuencias. No hay que fiarse de nadie, ya sea médico o arquitecto, que te dice que funciona bien durmiendo 5 horas», concluyó el especialista.

