Es un momento de tensión tan frecuente y terrenal como sólo aparece en la previa de los festejos familiares de Navidad o Año Nuevo: con quién pasarla y en qué lugar. Lo mismo pasa en el Gran Buenos Aires cada vez que llega una elección: la pelea por la tinta y la lapicera que escribirá los números propios de las listas a concejales o legisladores provinciales.
Los poderosos intendentes peronistas del Conurbano no siempre son tan poderosos. oh al menos, no tienen ni la única ni la última palabra a la hora de diseñar sus propias listas locales, que ellos encabezarán en la búsqueda de su reelección.
Todos los caciques, de alguna u otra manera, tienen que pasar por el filtrado de La Cámpora. No quieren negarse, aunque podrían y desearían. Los salieris de Máximo Kirchner parecen haber resucitado gracias al medio ambiente que dio la reparición de cristina la semana pasada. En la hora de ganar elecciones, la agrupación del hijo de la Viceprésidencia le cuesta avanzar del chapoteo. Pero si han logrado superarse en el arte de afilar la guadaña para condicionar y presionar a los mayordomos.
«He logrado algún tipo de convivencia medianamente razonable con esos pibes que, en su mayoría, hijos más altos que yo. Obvio que la tension va a tener creciendo cada dia que pasa y que estemos mas cerca del 24 de Junio (NdR: cierre del plazo para la presentación de listas de precandidatos ante las juntas electorales partidarias)”, señala un jefe peronista de Conurbano Norte.
«Si no los enfrentás, te quieren copar todo. Son voracious y se pelean entre ellos para ver quién consiguió más para luego asumir un Máximo. Yo tengo los controlados, con varios cargos en el Gabinete y en la lista de concejales les doy el segundo lugar. Lo que hago es arrancar de ahora para que también poder elegir a ese número propio que tengo que darle a La Cámpora. Sintético, que el que tenga que sumar no sea un loquito o una loquita«, indica en diálogo con Clarín.
Allá Terminal de los intendentes en su negociación con el espacio de Máximo Kichner es Facundo Tignanelli. El jefe de la bancada de diputados bonaerenses es el que termina acordando con los jefes locales. Asimismo, es el apoderado de la PJ provincial.
«Es todo un circo que repite cada dos años. Primero, cada uno de los intendants armamos a mesa chica para la elección, en este caso 2023. Los que están en ese, ponele, equipo de campaña ya te marcan cómo serán las negociaciones de las listas. Ahí tanto nosotros como La Cámpora jugamos con nuestros punteros para que se peleen. Ya con algo más cocinado, o no, hablamos con Tignanelli. Ya sí las cosas se están por pudrir, aparece Máximo”, detalla un intendente del Segundo Cordón.
Otro líder comunal confiesa con Clarín: «La culpa es nuestra por cagones. Lo elegimos a Máximo jefe del PJ y después amagamos a hacernos los guapos con el armado de nuestras propias listas. Acá, y si me mandás al frente te mato, el único que arregla sin pelearse es Martín (por Insaurralde). Fue él quien nos alineó a todos atrás de La Cámpora. Después de nuestra quejamos de que nos quieran llevar puestos».
Dos representantes, de los más fuertes de La Cámpora en el Conurbano, rechazan que quieran «joder» a los intendentes. «Los respetamos porque son los que ganaron las elecciones. El poder territorial es de ellos y casi no nos metemos. Pero nadie es boludo, ellos saben que nos tienen que dar lugares porque los votos son de Cristina. Dado que el cuenten como quieran», el dicen tiene Clarín.
Ahí, tal vez, residir la columna vertebral de la discusión. ¿Cuánto apoyo electoral realmente tiene Cristina en el Gran Buenos Aires? Sobre todo, en los lugares más postergados y alejados, como Tercer Cordón electoral.
«Mirá, la realidad es que cada día que pasa Cristina viene perdiendo votos. Eso es lo que se viene demostrando en cada elección. Eso no significa que no siga teniendo un piso alto, pero con un techo cada vez más bajo. Además, muchos de los que apoyan a Cristina son a los que más cuesta que vayan a votar. Son los que mayor esfuerzo nos lleva y más caro nos salen: hay veces que tenemos que contratar todos los descuentos del Partido para ir a buscarlos», admitió un delegado, pero del Sur del GBA.
Un importante legislador del peronismo indica que Máximo, como jefe del PJ, ha logrado tiernos puentes con todos los intendentes, tanto del Conurbano como del interior de la provincia. Hay, en general, buen diálogo con todas las comunas. En sólo cuatro, se detona la situación y va a ver batalla: La Matanza, José C. Paz, Tigre y Hurlingham”, Adelanta.
En La Matanza, prueba el mayor argentino símbolo del peronismo territorial, Fernando Espinoza siempre se jacta de no entregarle «ni un Consejero Escolar» a La Cámpora. Su pelea es con el propio Facundo Tignanelli, alférez de Máximo que además de manejar el bloque del PJ bonaerense tiene una pregunta que muchos llaman «personal» contra el cacique matancero.
«Hay que ver qué hace ahora el gordo Ishii después de la renuncia de Alberto. Para ganar la provincia lo necesitamos.. Pero el gordo es tan pillo como dificil. Quizás el que mejor maneja el aparato de todos nosotros y no creo que se le arrodille a La Cámpora. A Máximo le va a salir caro José C. Paz”, describe uno de los intendentes del PJ con el alcalde peso electoral.
In Tiger, lejos quedaron aquellas promesas de Sergio Massa cuando aseguró que «con La Cámpora, ni a la esquinao que iba tiene «barrera a los ñoquis de la cámpora». Ahora el Ministro de Economía es íntimo de Máximo Kirchner, comulgan en la misma vereda, y van air juntos para enfrentar al jefe peronista e intende, Julio Zamora.




